La vida es bella… o eso es lo que dicen, yo siempre la he considerado más bien monótona, aburrida, cargante, deprimente y una pila de calificativos más que no voy a mencionar. Sí, la vida presenta pocos alicientes, pero es lo que hay, si por mí fuera habría nacido Rockefeller, desgraciadamente he nacido más bien con la cartera apretada y, así, las cosas se ponen difíciles para Jota, vagando como un perro abandonado en una autopista, sin saber a donde ir. Y es que mis metas, las que he conseguido, siempre han sido una decepción. En el colegio quería llegar al instituto, en el instituto quería pasar a la universidad, y ahora y miro atrás y me pregunto ¿Estoy mejor que en el colegio? Bueno, sería exagerado decir que estoy peor, estoy mejor en algunos aspectos, pero no he conseguido lo que pretendía al llegar a este punto de mi camino, y eso me hace preguntarme ¿Y después qué? Entrar en el estudio de algún arquitecto tiránico si de verdad logro terminar la carrera sin abandonar o suicidarme por el camino y currar como un negro para pagarle a mi jefe unas vacaciones en las Islas Seychelles al más puro estilo Ted Mosby… patético. Con esta perspectiva tan halagüeña, reconozco que me cuesta mucho seguir adelante y luchar por… digamos una causa poco alentadora.
No obstante, desde hace un par de semanas he encontrado algo por lo que esforzarme, levantarme por las mañanas y mirarme al espejo sin decir “c´est la vie”. Un motivo para no tirar la toalla y levantarme si me caigo. Un motivo para pelear día a día, para aguantar a todos los memos, los cabrones y los inútiles a los que tengo que aguantar día sí y día también. Un motivo para… soñar. Y ese motivo tienen nombres y apellidos, y es porque Fran y Zorita y Vale me han enseñado la vida que podría tener si peleo por ella. Miles de cosas pueden pasar de aquí a seis o siete años. Puede que tenga que acabar viviendo en un cuchitril o que tenga que acabar trabajando en un Telepizza con título de arquitecto o que yo y Fran nos peleemos a muerte, o Zorita y Fran, o yo y Zorita, estos tres últimos lo dudo, lo único que sé seguro es que, aún con muchas posibilidades de caer en el viaje, no son motivo para no intentarlo, he visto lo que hay y lo quiero, aún sin poder imaginar la sangre que me va a costar. Aún si acabo por morir por el camino, mejor morir con las botas puestas.
J.
Preguntas: Después qué??? Y yo contesto: Después.. nada. Todos los sueños, todas las ilusiones, todas las metas se esfuman con el tiempo, al menos las que tenemos en nuestra juventud. Todos los ideales hacen PLUF como una burbuja. Y qué... hagamos burbujas de distinas formas y colores, al menos nos divertimos por el camino. ;)
ResponderEliminarP.D.: IRON MAIDEN.. chapeau!!!