sábado, 13 de marzo de 2010

Adiós, carretera.


Tres siluetas silenciosas en una carretera recordada. nocturna y silenciosa imagen de la amistad.

-Nos hemos olvidados de ella, siempre abandonada, siempre nuestra, siempre la habíamos recordado, y ahora que la olvidamos, el resto del mundo se acuerda de ella y nos la arrebata.- Sentenciaba M, observando los indicios de las obras a su alrededor con aire crítico.

-¿Cuánto llevábamos sin venir?¿Un año? Ya tenía ganas de volver.- La mirada de J se perdía entre recuerdos mientras daba un trago a aquella bebida, que más tarde le haría volver a olvidar.

-Cómo ha cambiado esto...han quitado incluso el puente por el que pasábamos asustadas al otro lado. me acuerdo de Paula, siempre gritando porque decía que había ratas.- recordaba A, cambiando su tono nostálgico a uno de desdén conforme se acercaba al final de la frase. J se reía, procedía a aquella reacción cuando algo le molestaba.

-Anda, pásame la botella, se me ha terminado el primer vaso.- J le alcanzó la botella a M, apurando también al suyo.

-Me he traído el edding, voy a poner algo...- J se levantó de un salto y salió corriendo por la carretera.

-¿A dónde va?- Como siempre, A no se había enterado de nada.

-A despedirse.- Al rato, J aparecía corriendo de la oscuridad, sonriente.- ¿Qué has puesto?

-He puesto: "Adiós, carretera", en la valla de cemento que hay allí.- Indicó, señalando con el dedo.

-Bonito mensaje, yo hubiese puesto: "Cabrones, nos estáis robando nuestros recuerdos".- M, frustrada, se bebía de un trago el contenido del vaso que acababa de llenar.- Pronto volverán a pasar coches por aquí, justo donde estamos sentadas, y no podremos volver a sentarnos a escuchar música, a hablar sin tener que decir nada en un sitio en el que sabes que nadie te escucha ni te juzga.

La noche se hacía cada vez más cerrada, al frente, más abajo, otra carretra, recién construida, separaba la carretera abandonada de la autovía de Barcelona. Ya no estaba el puente por el que había que escalar para llegar a la cabina de SOS, ni el lago pestilente de debajo, ni los botes vacíos de sprays, y ya tampoco había un camino por el que llegar al otro lado, aquel campo misterioso en el que había una casa vacía que todos evitan cuando son niños. Y lo peor, ya no estaba la infancia, las obras en la carretera no eran sino otra evidencia de que el tiempo pasa, de que se deja de ser un niño para entrar en una vida monótona, adulta y sin imaginación, y, sobre todo, llena de preocupaciones absurdas.

La noche iba pasando, y con ella, el sentido común de las tres amigas.
J rodaba por el suelo de asfalto cuando pegó un brinco para ponerse "de pié"- ¡Esta canción me gusta!- y se acercó corriendo para tirarse al suelo, apoyando la cabeza en las piernas de M.- "He creado un ángel verde y gris, que se pasea de noche y no lo puedo ver...-comenzó a cantar, con los ojos cerrados, siendo imitada al instante por A, que estaba empezando a tiritar de frío.

M también cerró los ojos, dejándose llevar por aquel sentimiento de tranquilidad y confidencialidad, sabía que no volverían allí, se iba a cerrar otra etapa, y ella lo iba a echar de menos. Ahora sólo deseaba que aquello no acabase nunca.

Zorita.

1 comentario:

  1. Y como dijo aquél, el poeta, el sabio de las letras: Caminante no hay camino, se hace camino al andar, y al echar la vista atrás, se verá la senda q no se ha volver a pisar.
    Zori.. siempre *palante*. ;)

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